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Tu valor en inflación

Por: Anibal Araque

La inflación tal y como se ha expresado con anterioridad constituye para algunos un mal necesario, otros la conciben como el llamado “impuesto de los pobres”, para otros ya dejó de ser un fenómeno y constituye la norma; mientras esto ocurre sus efectos se experimentan día tras día en nuestras sociedades, por esto si pudiésemos comparar tal realidad con un proceso infeccioso el cual de no ser tratado oportunamente puede extenderse por todo el organismo hasta afectar el funcionamiento general del mismo.

Es común escuchar algunas pocas expresiones de indiferencia hacia el factor inflacionario, mientras que otro grupo más numeroso expresa rechazo y desagrado hacia tal cosa pues sabemos que nos afecta; sin embargo ¿Sabemos realmente en que manera?

Supongamos que dejamos de lado la valoración de lo moral y simplemente nos dejamos guiar por un indicador representado en números, es decir trataremos de valorar a cada persona natural o jurídica por todo aquello que posee en la más pura concepción material ¿Cuánto es su valor?

Comenzaremos con el dinero que no es más que un medio de intercambio, por eso al aceptar (cosa totalmente cierta) que la inflación constituye la depreciación del dinero, estamos diciendo que tal aspecto es la manera en la cual ese papel moneda pierde su capacidad para intercambiar bienes y servicios dentro del mercado, así que podemos preguntarnos ¿De que otra manera podemos intercambiar bienes y servicios?

La respuesta natural es volver a épocas impensables y hablar de trueque, sin embargo de no caer en tal práctica la otra opción más viable es simplemente la compra venta de activos a velocidad más que proporcional, lo que teóricamente es un factor adicional que contribuye al aumento sostenido y generalizado de los precios de bienes y servicios es decir la inflación.

Ahora bien ante estos escenarios y sabiendo que el papel moneda pierde valor de manera sostenida es lógico pensar que ninguna persona natural (y hasta jurídica) desee mantener sus reservas en esta especie, por esto siempre se busca la manera de mantener esa reserva (ahorro) en activos que se puedan convertir fácilmente en dinero líquido, ejemplo de ello lo constituye: vehículos, prendas, joyas, electrodomésticos y similares; por esto no es casualidad que en economías altamente inflacionarias los precios de tales bienes aumenten de manera sostenida y por lo general en mayor proporción al aumento de la inflación.

Entonces, si convertimos el título del presente artículo en una interrogante y tratásemos de responder la misma, parece acertado decir que el valor de cualquier persona ya sea natural o jurídica, radica en dos cosas fundamentales: 1) la capacidad de generar liquidez o efectivo, debido a que esa liquidez constante le permitirá adquirir de manera igual de constante activos que representen su ahorro, por eso no es igual tener mensualmente una sola entrada de dinero de Bs. 1.000.000 a cuatro entradas semanales de Bs. 250.000; y 2) La cantidad de activos que se puedan convertir fácilmente en dinero líquido, ya que de esa manera en menos complicado hacer frente a gastos imprevistos y necesidades inmediatas; para esto es oportuno mencionar que probablemente sea mejor poseer (aparte de una vivienda principal) 10 vehículos de unos Bs. 15.000.000 cada uno a poseer una sola vivienda de Bs. 150.000.000.

En resumen estimado lector en escenarios económicos como el que experimenta Venezuela, se recomienda tratar de generar dinero con la mayor frecuencia posible, así las magnitudes no sean tan altas como se desea; y por otro lado tratar de convertir buena parte de ese dinero en activos que más adelante puedan ser comercializados a un valor acorde a los niveles de inflación manejados por el mercado; siempre teniendo en cuenta que su valor determinará el nivel de influencia que tenga en su actividad económica o profesional.

@econ_araque

economia-integral@hotmail.com